Clínica Ntra. Sra. Del Remedio

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Estrés y corazón

Efectos del estrés sobre el sistema cardiovascular

29/11/2007

El estrés es para muchos sinónimo de preocupación, aquello que nos quita la tranquilidad y nos desestabiliza interiormente.

Es conocido que el estrés aumenta el riesgo de desarrollar cardiopatías, hipertensión arterial, asma, diabetes, ulceras, colitis y neoplasias. También puede hacernos susceptibles a resfriados y trastornos respiratorios.

Para nuestro cuerpo el estrés es sinónimo de cambio. Cualquier cosa que produce un cambio en la vida o en la salud del individuo está causando estrés y no importa si el cambio es bueno o malo. El estrés no es, por tanto, perjudicial en sí mismo: causa la ansiedad que, en cantidades pequeñas es saludable ya que motiva a hacer las cosas que se tienen que hacer.

Pero si cada cosa pequeña que nos ocurre crea ansiedad y nerviosismo esto se va acumulando y puede terminar siendo muy nocivo para la salud. En el proceso de producción del estrés y su transformación en enfermedad se distinguen tres fases: 

  • Fase de alarma: el organismo se altera fisiológicamente y desde el hipotálamo y la hipófisis se liberan sustancias especificas como las catecolaminas (adrenalina, noradrenalina), glucocorticoides (cortisol), mineralocorticoides (aldosterona) que actúan como mensajeros del cerebro en zonas específicas de nuestro organismo, las que ponen en alarma, siendo éstas las responsables de reacciones de nuestro organismo.
  • Fase de Resistencia: en la que el organismo se ha adaptado a las nuevas demandas progresivas y vuelve a su estado normal. Pero si  el organismo no tiene la capacidad para resistir mucho tiempo se produce la fase siguiente.
  • Fase de extenuamiento: el estrés persiste o es severo. Se produce un gran deterioro con importante pérdida de la capacidad fisiológica produciéndose a menudo en esta fase el comienzo de la enfermedad.

Los profesionales de la salud reconocen en la actualidad el efecto del comportamiento en las enfermedades pero tiende a pasarse por alto la importancia del ambiente en el que ocurre tal conducta. La interacción del individuo con el entorno reviste carácter primordial ya que el estrés es en gran parte un producto de aquél.

El nivel socio-económico, interacciones con otras personas y cambio de tales elementos sociales tienen un efecto en la salud. Cuando la persona cambia de trabajo, se muda o emprende otras modificaciones importantes de su vida, aumenta el doble o el triple el riesgo de cardiopatía, con independencia de factores como edad, sexo, raza, tabaquismo, colesterol, antecedentes de hipertensión, actividad física y obesidad.

Alteraciones a nivel cardiaco

El estrés puede ocasionar alteraciones cardíacas por diferentes mecanismos:

  1. Aumentos puntuales de la tensión arterial, pero no sostenidos, así como de la frecuencia cardíaca.
  2. Arterioesclerosis: el estrés puede agravar la patogénesis de la arterioesclerosis. El aumento de la tensión arterial hace más probable la lesión de la íntima y el aumento de la agregación plaquetaria y de la movilización de lípidos.
  3. Isquemia: numerosos mecanismos, aislados o en combinación, pueden disminuir el aporte de oxígeno al corazón, por aumento de su consumo, lo que produce isquemia miocárdica. El estrés está relacionado con estos eventos. Como ejemplo, mencionar la isquemia asintomática en pacientes coronarios relacionados con situaciones de estrés (hablar en público).
  4. Muerte súbita. La fibrilación ventricular es el mecanismo principal de la muerte repentina. En casos que hay grandes liberaciones de concentrados de catecolaminas los músculos esqueléticos se rompen por contracciones excesivas.

Consejos para combatir el estrés

  1. Localice el origen: reconocer el estrés y averiguar qué lo está desencadenando.
  2. Cuide su alimentación: el tabaco, café y alcohol lo potencian por lo que se ha de limitar su consumo. La dieta ha de ser equilibrada: rica en verduras, fruta y baja en grasas y azucares. Comer despacio y de forma regular.
  3. Realice ejercicio: La actividad física regular ayuda a prevenir el estrés y las enfermedades que provoca. Aprenda a contar lo que le pasa. No guarde sus sentimientos. Aquellos que transmiten sus emociones padecen menos trastornos.
  4. Practique el optimismo: rechace los pensamientos negativos y remplácelos por pensamientos positivos.
  5. Aprenda a decir "no". Atrévase a decir su opinión y no se sobrecargue con responsabilidades excesivas.
  6. Relaje su cuerpo y su mente a fin de disminuir la ansiedad y tensión muscular. La relajación de los músculos reduce la frecuencia del pulso y la presión de la sangre así como el grado de sudoración y la frecuencia respiratoria.

Por último vamos a describir una escala que nos permitirá una autoevaluación de nuestra situación de estrés:

Muerte de la pareja

100

Divorcio

60

Menopausia

60

Separación de la pareja

60

Encarcelamiento

60

Muerte de un pariente cercano

60

Enfermedad ó incapacidad

45

Matrimonio

45

Despido del empleo

45

Reconciliación de la pareja

40

Retiro

40

Trabajar más de 40 horas/semana

35

Embarazo

35

Problemas sexuales

35

Llegada de un nuevo miembro de la familia

35

Cambio de rol en el trabajo

35

Cambio en estado financiero

35

Muerte de un amigo

30

Cambio en el número de discusiones de pareja

30

Hipoteca ó préstamo hipotecario

25

Problemas con hipoteca ó préstamo hipotecario

25

Dormir menos de 8 horas

25

Problemas con la familia política o hijos

25

Logro personal sobresaliente

25

La pareja comienza a dejar de trabajar

20

Comenzar ó terminar la escuela

20

Cambios en las condiciones de vida

20

Cambios en hábitos personales

20

Alergia crónica

20

Problemas con el jefe

20

Cambio en el horario ó condiciones de trabajo

15

Cambio de residencia

15

Síndrome premenstrual

15

Cambio de escuela

15

Cambio de actividades sociales

15

Vacaciones navideñas

10

Con un nivel de estrés de 250 ó más puede encontrarse en una situación de sobre-estrés.

Dr. Jordi Sauqué Alcrudo
Servicio de Medicina Interna
AMICDER