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La bronquiolitis es una infección respiratoria frecuente en bebés y niños pequeños, especialmente en menores de dos años. Afecta a los bronquiolos, que son las vías respiratorias más pequeñas de los pulmones, y acostumbra a estar causada por virus, como el virus respiratorio sincitial.
Los síntomas que pueden indicar bronquiolitis en un bebé o infante suelen empezar como un resfriado común: mucosidad, tos y un poco de fiebre. A medida que avanza, podemos observar dificultad para respirar, respiración más rápida del normal, ruidos al respirar como silbatos, y en algunos casos, el bebé come menos o está más cansado e irritable.
En cuanto a la prevención de los contagios en la guardería, es fundamental mantener unas buenas medidas de higiene. Lavarse a menudo las manos, tanto los adultos como los niños, es una de las medidas más efectivas. También es importante limpiar y desinfectar juguetes y superficies, ventilar los espacios cerrados y evitar que los niños con síntomas respiratorios vayan a la guardería. Además, se tiene que evitar la exposición al humo del tabaco, puesto que empeora mucho los problemas respiratorios.
Actualmente disponemos de la inmunización con anticuerpos monoclonales por el virus respiratorio sincitial el cual administramos a los menores de 6 meses o lactantes con factores de riesgo, en época de otoño-invierno.
Es importante saber cuando hay que acudir a urgencias. Hay que ir si el bebé o infante tiene mucha dificultad para respirar, si respira muy rápido o con esfuerzo, si rechaza la alimentación, si está muy decaído o si observamos un cambio de color a la piel, como un tono azulado a los labios. Ante la duda, siempre es mejor consultar con un profesional sanitario.
Finalmente, algunos consejos para cuidar la respiración de los más pequeños son mantener una buena hidratación, hacer lavados nasales para desobstruir la vía respiratoria y facilitar la respiración, asegurar un ambiente fresco, limpio y húmedo y seguir siempre las indicaciones del pediatra. Dormir incorporados. Alimetanció fraccionada y frecuente. Estas curas ayudan a prevenir complicaciones y a mejorar el bienestar de los niños.
En conclusión, la bronquiolitis es una enfermedad frecuente pero que, con una buena prevención y una detección temprana de los síntomas, se puede gestionar mejor y evitar situaciones graves.