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El pasado miércoles 21 de enero se celebradó con muy buena acogida la primera sesión del nuevo espacio “CONVERSAMOS CON…”, una iniciativa impulsada por el Grupo impulsor de valores de la Clínica que se estrena este 2026 con el objetivo de compartir unos momentos de conversación y reflexión con personas de nuestra casa.
En este primer encuentro hemos tenido el privilegio de conversar con María Magre, compañera de recepción y administración por las mañanas, muy conocida por todo el mundo por su sonrisa y su proximidad detrás del mostrador de entrada o por los pasillos de la Clínica.
En un ambiente próximo y emotivo, María —que sufrió un tumor cerebral a los 10 años— ha compartido su experiencia personal con la enfermedad, generando un espacio de silencio, escucha y empatía que ha conectado profundamente con todas las personas asistentes. La conversación ha sido muy enriquecedora y ha puesto en valor la importancia de compartir vivencias, cuidarnos y reforzar los vínculos que nos unen como equipo.
María recuerda sus primeros días en la Clínica con mucha calidez porque desde el primer momento se sintió como casa. Explica que siempre había querido ayudar, como una manera de devolver toda la asistencia que ella misma recibió cuando más lo necesitaba; por eso estar en un entorno sanitario le hacía especial ilusión. También remarca que para ella es muy importante que la traten con normalidad: “Todo el mundo tiene sus cosas y sus dolencias. Yo soy una persona normal.”
En abril del 2026 hará dos años que está con nosotros —y nosotros con ella—, un camino compartido que se ha ido fortaleciendo día tras día.
La tarea de la María en la Clínica ha ido evolucionando con el tiempo, pero siempre con un mismo hilo conductor: su predisposición constante a ayudar.
Empezó orientando los pacientes en la entrada cuando la Clínica todavía estaba en su fase de renovación. “Me sentí útil, que ayudaba a todo el mundo”, recuerda. Más tarde apoyó a la planta 6, gestionando altas, ordenando documentación y colaborando en la gestión de colas. Posteriormente se incorporó a facturación, donde también ha encontrado un equipo amable que le facilita el trabajo y con quien ha tejido vínculos importantes.
Uno de estos vínculos es la visita semanal que hace cada miércoles a su compañera Charo, que hoy lo acompaña en esta jornada y que estuvo a su lado desde los inicios. Es una cita que no se pierde nunca.
Los preparadores laborales de Aura Fundació, Emili y Víctor, también nos acompañaban en el día de hoy y han agradecido esta iniciativa y el espacio amable que se ha creado desde el Grupo impulsor de valores de la Clínica de Remei.
Aura, entidad fundada el 1989, tiene como misión mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad intelectual a través de su inclusión social y laboral, y nos han explicado cómo este proceso ha reforzado tanto la María y cuál se el circuito que usan con el resto de usuarios Aura.
María explica que, cuando todo pasó, se quedó sin amigos, pero su familia siempre la ha acompañado y querido. También agradece profundamente a todas las personas que la han apoyado a lo largo del camino, especialmente a su amiga Meri. Defiende que el cáncer se afronta “despacio y con buena letra”.
Una canción que ha querido compartir con todos nosotros es “Mirada Estrábica”, de Xiula con Clara Peya, una pieza que la enamoró desde el primer momento que la sintió. La canción habla de la belleza de la diferencia, de cómo todas las personas tenemos nuestras particularidades y, a la vez, compartimos la misma esencia. Un recordatorio sencillo y profundo que todo el mundo tiene sus cosas y que, en el fondo, todos somos iguales.
La compartimos también al final de esta noticia para que todo el mundo la pueda escuchar.
Cada tarde, cuando llega a casa, dedica un rato a escribir sus vivencias. Tiene un deseo profundo: escribir un libro para que su historia pueda llegar a todo el mundo.
La historia de María no acaba aquí. Continúa tratándose, continúa avanzando, continúa escribiendo.
Y, sinceramente, ¿Qué mejor entorno para hacerlo que un hospital donde se siente acompañada, útil y querida?
Un ejemplo de coraje silencioso que nos recuerda que, a veces, las historias más poderosas son las que pasan en casa.