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La alergia al polen afecta cada año a un número creciente de personas, especialmente durante los meses en los que las plantas liberan al ambiente grandes cantidades de granos de polen. Aunque los síntomas pueden variar en intensidad —desde estornudos y picor ocular hasta síntomas respiratorios más severos—, existen pautas sencillas que ayudan a reducir la exposición y, por tanto, mejorar la calidad de vida.
A continuación se presenta un resumen práctico de las recomendaciones más importantes, junto con explicaciones que facilitan su comprensión.
Los síntomas de la alergia al polen se producen por la exposición a pólenes liberados por árboles y plantas que polinizan a través del aire.
Estas partículas diminutas viajan largas distancias y pueden permanecer en suspensión durante horas, lo que explica por qué las molestias aumentan ciertos días del año.
Aunque la primavera es la época más conocida por su alta carga de polen, cada planta tiene su propia temporada de polinización, y algunas lo hacen en otras estaciones.
Días con mayor concentración de polen:
Días con menor concentración de polen:
Estas variaciones explican por qué algunas personas notan cambios importantes en sus síntomas de un día para otro.
Durante las épocas de polinización, es recomendable evitar actividades al aire libre entre las 5 y las 10 de la mañana, horas en las que se produce la mayor emisión de polen.
Identificar el polen responsable de los síntomas es fundamental para anticiparse.
En Catalunya, por ejemplo, se puede consultar el recuento de pólenes en la XAC (Xarxa Aerobiològica de Catalunya), que permite saber cuándo una planta está en su momento crítico de polinización.
Para reducir la entrada de polen en el domicilio se recomienda:
Puntos destacados:
Utilizar aire acondicionado y mantener ventanas cerradas en las horas de sol.
Incorporar filtros HEPA en los sistemas de climatización o purificadores.
Del mismo modo que en casa, se aconseja limitar la entrada de partículas durante los desplazamientos:
Mantener las ventanillas cerradas.
Usar aire acondicionado.
Instalar filtros antipolen específicos en el coche.
El corte del césped libera gran cantidad de partículas vegetales irritantes, por lo que:
No se debe cortar el césped si se es alérgico.
Conviene evitar acercarse a zonas donde acaba de cortarse.
Las barreras físicas son especialmente útiles en los días de mayor concentración.
Recomendaciones:
Uso de mascarillas específicas para alérgicos.
Uso de gafas para limitar el contacto del polen con los ojos.
La alergia al polen no se puede evitar por completo, pero sí es posible reducir significativamente sus efectos siguiendo estas pautas. Conocer el tipo de polen al que se es sensible, adaptar hábitos diarios y adoptar medidas de protección tanto en casa como en el exterior permite que las personas alérgicas disfruten de una vida mucho más cómoda y con menos limitaciones.