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  • Ingresé en la Clínica Ntra. Sra. Del Remei tal día como hoy a las 13 horas.

    Presentarme para una operación de cadera no es nada agradable ni fácil de decidir. Pero si quiero seguir...

    Sr. Cortés
    19/01/2017

    Ingresé en la Clínica Ntra. Sra. Del Remei tal día como hoy a las 13 horas.

    Presentarme para una operación de cadera no es nada agradable ni fácil de decidir. Pero si quiero seguir siendo útil a los demás, habrá que pasar la prueba.

    Encontrarme con el doctor Antonio Coscujuela, bregado en estas lides y poseedor de una dilatada y fructuosa experiencia, ha contribuido a disipar todas mis dudas.

    Mi estancia en la clínica ha sido magnifica, estupenda, maravillosa, no encuentro la palabra justa con que expresarlo. Me han tratado tan bien que quisiera haber estado unos días más ¡Qué egoísta soy!

    He recibido en abundancia las atenciones y el cariño que todo enfermo desea encontrar en estos centros de sanación. Internamente me ha emocionado muchas veces el ser objeto de gestos, palabras, actitudes, alegría y profesionalidad de todos/as los/las que me habéis ayudado.

    También las hermanas se han hecho presentes con su sencillez y simpatía y me han traído a Jesús, dueño y señor de nuestras vidas ¡No puedo tener mejor consuelo!

    El equipo de cocina debe de estar en algún lugar aunque no sabrá decir dónde. El cariño, la buena preparación y la delicadeza se hace presente en todo aquello que mantiene la  vida de los humanos que son los alimentos”

    Sois los mejores. En los fondos de esta casa, así lo tengo entendido, es donde se cocina la salud: los quirófanos y en ellos personas competentes y abnegadas, operarios/as silenciosos, atentos  y preparados, manejando con destreza maquinas precisas, útiles y fluidos misteriosos que nos mandan a soñar con los angelitos mientras ellos se afanan y resuelven los problemas.

    Como veis, vuestra labor, aunque callada y quizás algo rutinaria, no se me pasa por alto.

    El ejercicio de vuestra profesión es un gesto de humanidad y un testimonio de servicio a los demás hecho con amor y vocación.

    Recordemos: un  vaso de agua, dando con amor, no quedará sin recompensa.. ¡Cuanto más todos los gestos pequeños y grandes que a lo largo de todos los días dispensáis con generosidad a los enfermos!

    No tengo más palabras de agradecimiento y satisfacción por vuestro buen hacer.

    Que el señor os bendiga a vosotros/as y a vuestras familias.

    Un fuerte abrazo

    Carmelo Cortes

     

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