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Labio leporino y fisura palatina

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El labio leporino es un defecto de nacimiento que se manifiesta por una apertura uni o bilateral en el labio superior entre la boca y la nariz. Causa un problema estético y hace la alimentación más difícil.

La fisura palatina es también un defecto de nacimiento que consiste en una apertura en el cielo de la boca. Hay una comunicación directa entre la boca y nariz. Puede extenderse desde el paladar duro (junto a los dientes), hasta el paladar blando (cerca de la garganta). Si no se corrige, el paladar fisurado crea fundamentalmente trastornos del habla. También produce:

  • dificultad de alimentación.
  • problemas de erupción dentaria.
  • anomalías de desarrollo del maxilar.

Embriológicamente, el labio y el paladar se forman independientemente en el feto. Por tanto, podemos encontrar el labio leporino y la fisura palatina por separado o conjuntamente. En el embrión normal el labio se cierra entre la 5ª y 6ª semana y el paladar a los dos meses. Hoy por hoy, la causa por la que se produce esta anomalía es desconocida. Sólo en algunos casos encontramos un cierto grado de predisposición hereditaria.

Estadísticamente la frecuencia de esta malformación es de 1,8 por cada mil nacimientos.

Cuidados y alimentación del bebé con fisura palatina 

Los cuidados y alimentación de su bebé, deben ser iguales a los de cualquier otro recién nacido y lactante.

El niño con fisura palatina no acostumbra a tener problemas para alimentarse. Sin embargo el paladar abierto, en ocasiones dificulta la succión y fácilmente sale líquido por la nariz. Aconsejamos dar el biberón más despacio de lo normal y con el bebé algo incorporado.

Existen biberones con tetinas especiales para fisurados, pero raramente son necesarios. Será, mucho más sencillo si logramos que se adapten a tetinas normales.

Las otitis son algo más frecuentes en los niños con fisura palatina, pero no olvidemos que también son habituales en los niños no fisurados.

Es importante no relacionar o atribuir cualquier enfermedad típica de la infancia con la fisura.

Tratamiento de la fisura palatina y el labio leporino

La consulta con el cirujano está aconsejada desde los primeros días del nacimiento. Durante la primera visita, le explicará todos los detalles de cada caso y responderá a todas las dudas y preguntas. También informará de las fases quirúrgicas, técnicas a utilizar, tipo de anestesia etc.

Entre los 3 y los 6 meses de edad se procede al cierre del labio. La razón de esta espera es que en estos meses el labio crece y triplica su volumen. Podemos realizar mucho mejor y con más precisión la intervención si tenemos un labio más desarrollado.

Además del labio, la nariz también esta deformada. Con las modernas técnicas actuales corregimos al mismo tiempo el labio y el defecto nasal (rinoplastia primaria). Reconstruimos también el suelo nasal aislando la nariz de la boca.

Cuando se trata de un labio leporino bilateral, sobre los dos meses de edad proponemos un primer tiempo quirúrgico (técnica adhesiva) que tiene por finalidad hacer retroceder la parte central del maxilar superior y ayudar a desarrollar la parte central de labio (generalmente atrófico). A los 6 meses de edad operamos un lado de labio de forma definitiva y tres meses después el otro lado.

A partir de los 12 meses de edad, dependiendo del desarrollo de la musculatura del velo, cerramos el paladar.

El paladar se cierra de 1 o 2 tiempos según el tipo de fisura. Si la fisura es incompleta (la encía no está partida), cerramos todo el paladar (blando y duro) en una única intervención.

Cuando se cierra el paladar blando es tan importante alargarlo como cerrarlo. Con un paladar cerrado pero corto no se puede hablar bien. Es fundamental reconstruir anatómicamente la musculatura del paladar para obtener una buena movilidad del velo.

Si la fisura es completa (encía partida) ya sea uni o bilateralmente, intervenimos el paladar blando a partir de 12 meses y posponemos el cierre del paladar óseo hasta los 4 años de edad (una vez finalizada la erupción de la dentición temporal).

Operando las formas completas en 2 fases observamos una menor tendencia a las deformaciones maxilares en el postoperatorio, lo que simplifica en gran manera el tratamiento ortodóncico posterior.

El defecto óseo existente a nivel de la encía se rellena mediante injerto óseo, tomado de la meseta tibial o de la cresta ilíaca del propio paciente (osteoplastía secundaria). La osteoplastía secundaria, está indicada entre los 8 y 10 años de edad, una vez equilibrados ortodoncicamente los fragmentos maxilares y antes de que haga erupción el canino definitivo.

Postoperatorio

En este periodo la ayuda y cooperación de los padres va a ser muy importante.

Al finalizar la intervención pondremos al niño unos manguitos para que no pueda llevarse las manos ni objetos a la boca. La alimentación será con cucharilla, directamente del vaso o con jeringa. No podrán usarse tetinas ni chupetes. Aconsejamos que antes de la intervención se enseñe al niño a alimentarse sin tetinas y se le deshabitúe (en lo posible) del chupete.

La media de estancia en clínica suele ser de tres días. Consideramos que el niño se recupera mejor en el entorno familiar.

Cuando se trate del labio se acudirá a los 6-8 días a la consulta para controlar y quitar puntos. Los puntos del paladar no los quitamos; dejamos que caigan solos.

A partir de los 4 años de edad se realiza un estudio de la voz, valorando si precisa o no un tratamiento rehabilitador (logopedia).

A lo largo del crecimiento prestaremos especial atención a la dentición y al desarrollo del maxilar por si, en un momento determinado, debe ser tratado con aparatos de ortodoncia. Controlaremos también el desarrollo de la cara y la nariz.

Con un tratamiento correcto, el niño que ha nacido con labio leporino podrá hacer una vida completamente normal.

Dr. Tresserra Llauradó, Luis

Dr. Gonzalez Matheu, Emilio

www.clinicatresserra.com

dijous, 15 març, 2018 - 10:30

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