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" Un buen momento para acudir al médico es cuando nos empezamos a notar una debilidad en la pierna, sensación de acolchadez, nos tropezamos.."

20/11/2018
El Dr. Rodríguez Rubio nos resuelve todas las dudas sobre las Hernias Discales

¿Cuál es y cómo es el diagnóstico de una hernia discal?

Normalmente llegamos a este diagnóstico ante un paciente que nos viene refiriendo un cuadro de lumbago (dolor lumbar), que se acompaña también frecuentemente de un dolor radicular, es decir, provocado por una compresión de una raíz nerviosa que en su trayecto desde la zona lumbar y para formar el nervio ciático, se encuentra comprimida o irritada y provocando un dolor que va irradiando por glúteo, muslo, para llegar a pantorrilla incluso al pie. Es un dolor muy agudo e intenso.

¿Por qué puede aparecer una hernia discal?

Normalmente por el estilo de vida que llevamos en la sociedad contemporánea, con un sedentarismo general, bien sea por la actividad laboral, el sobrepeso, nutrición inadecuada. La edad e incluso otros factores como podría ser el genético. Esto sucede porque no hay un ejercicio de fortalecimiento de la musculatura lumbar y no se refuerzan las estructuras osteoligamentosas que contienen al disco.

¿Levantar peso de manera inadecuada también podría ser contraproducente y podría beneficiar la aparición de una hernia discal?

Efectivamente, los esfuerzos que nosotros llamamos cargas axiales en vertical sobre el disco, suelen ser uno de los desencadenantes muchas de veces de hernia discal aguda, es decir, el disco que se sale en un momento concreto del tiempo y relacionándose este con un esfuerzo físico

¿Suele ser una afectación temporal o crónica?

Tenemos hernias agudas como hemos dicho que se relacionan con un momento del tiempo en el que se hace un esfuerzo físico o carga que genera la salida de ese material discal de su lugar anatómico natural a otro donde no debería estar, al mismo tiempo existen otras hernias que van apareciendo poco a poco de una manera crónica. En este caso, las estructuras ligamentosas van fracasando y van generando unas crisis de dolor que nosotros llamamos intermitentes hasta que llega un momento que el paciente no puede soportar su intensidad i/o su frecuencia.

¿Cuándo hay que acudir al médico?

El síntoma de más alerta seria el déficit neurológico, el paciente empieza a notar una debilidad en la pierna, la siente como acolchada, le duele, se tropieza. Este sería un buen momento para acudir al médico. Aunque, lo más frecuente es que el paciente acuda cuando se genera un dolor intratable, un dolor que no es aliviado por analgésicos, no pueden caminar…

¿Cuál es su tratamiento?

Existen muchas alternativas y escalones terapéuticos. En el primero tendríamos los analgésicos convencionales y derivados de morfina, luego pasaríamos por el escalón físico en el que se incluyen los fisioterapeutas, rehabilitadores, quiromasajistas  para que nos ayuden a fortalecer esa musculatura. Los especialistas de la Clínica del Dolor , normalmente anestesistas que son los que llevan a cabo las infiltraciones (rizólisis) y por último, el tercer escalón, la opción quirúrgica, el tratamiento que lleva a cabo un cirujano.

En caso de cirugía, ¿Cómo será la recuperación?

Realmente depende de muchos factores, en general con las técnicas mínimamente invasivas que llevamos a cabo, al día siguiente el paciente comienza a caminar y ve que su dolor ha reducido. El primer mes es de convalecencia donde el paciente debe caminar con prudencia, evitando cargas, la amortiguación del coche, escaleras y luego progresivamente a lo largo del segundo mes empezamos un  programa físico de rehabilitación que incluye natación y una series de ejercicios y una supervisión por parte de un rehabilitador o fisioterapeuta.

Una vez hemos solucionado el problema, ¿Puede reaparecer?

Un paciente recién operado responde muy bien a la cirugía en sí. A lo largo de los años ese nivel que ha tenido un resultado satisfactorio genera un estrés sobre los niveles adyacentes y puede reproducirse la enfermedad en otros discos lumbares o cervicales que están cerca del que se ha operado. La estimación de que esto ocurra puede estar entorno un 20%, 25%

 

Dr. Rodríguez Rubio. Neurocirujano de la Clínica del Remei

 

 

 

 

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